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Ruido Urbano
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Ruidos en viviendas En las viviendas es donde se debería tener especial cuidado respecto a los ruidos intrusivos, ya que es el lugar donde se espera que el ciudadano pueda recuperarse del desgaste diario, tanto por la carga de ruidos recibida, como por cualquier otra razón de estrés. Por otro lado, la agresión de ruidos tiene múltiples fuentes: el tránsito vehicular más el ferroviario y/o el aéreo; las instalaciones electromecánicas: torres de enfriamiento, bombas de agua, motor de ascensores, extractores, tanto propios como de otros edificios; la radio y TV del vecino, el taconeo del piso de arriba, el shopping de la otra cuadra, el gimnasio, un taller o planta industrial, la publicidad a viva voz y cuantos más que quedan a la experiencia del lector. En general no es el sistema auditivo el que está en juego, sino la unidad psicofísica de las personas. No es necesario ahondar en esta introducción para justificar la necesidad de disminuir la carga sonora que afecta a la mayoría de la población urbana. Lo que en todo caso conviene, es referirse a la posibilidad de su control. Ya se mencionó en nuestra nota anterior, que existen disposiciones que permiten exigir al vecino ruidoso (cualquiera de las fuentes sonoras enunciadas poco más arriba) que reduzca su emisión. La norma IRAM 4062 y la Ley de la C.A.de Buenos Aires 1750 son dos de esas disposiciones y sobre las que se explayó en el citado artículo. Pasamos ahora a una descripción somera de los tratamientos posibles. A fin de minimizar la inmisión sonora de los ruidos urbanos, debe contarse con una fachada suficientemente aislante sonora: componente ciega y vidriada. La componente ciega suele ser normalmente de ladrillos. Los comunes son más eficientes que los cerámicos (huecos) a igualdad de espesor, según se desprende de la llamada “Ley de masas”. De acuerdo con ella, la capacidad de aislamiento de un divisorio depende fuertemente de su peso. Para las frecuencias centrales, para las que el oído humano es más sensible, se espera un aislamiento como el que se muestra en la figura 1. Figura 1 – Ley de masas El eje horizontal de abscisas es la densidad superficial (kg/m2) de la pared, igual al producto de su masa por su superficie. Si una pared de obra húmeda tiene una densidad de 280 kg/m3 de densidad y un espesor total de 30 cm, su densidad superficial es 280 kg/m3 x 0,30 m = 84 kg/m2. Con ese valor en el eje de abscisas se obtiene casi 45 dB en el eje vertical de ordenadas. Para la componente de 500 Hz del ruido, al atravesar la pared se reduce su valor en 45 dB. Para las demás frecuencias, la atenuación aumenta 5 dB con cada duplicación de la frecuencia (p.e. para 2 000 Hz, será 45 dB + 5 dB + 5 dB = 55 dB). Para frecuencias menores, se reduce 5 dB con cada disminución a la mitad de las frecuencias (p.e. para 125 Hz, será 45 dB – 5 dB – 5 dB = 35 dB). Sin embargo, para que se satisfaga esta predicción, las paredes no deben presentar huecos por falta de mortero ni ladrillos incompletos, ni fallas en las uniones, además de estar revocadas en ambas caras con terminación impermeable (al paso de aire). Con estas condiciones en la tabla 1 se dan algunos valores de atenuación sonora de algunos muros comunes. Es fácil concluir de la ley de masas, que los muros atenúan más los tonos agudos que los graves, con lo que es frecuente encontrar que en el interior de una vivienda, los ruidos exteriores se perciben con tonalidad grave. La atenuación de un muro depende del espectro sonoro del ruido que le incide. Para disminuir el cúmulo de datos con que se debe operar, se define el llamado Indice de reducción acústica compensado (Norma IRAM 4043, parte 1) simbolizado con Rw. Este es un único valor numérico que reemplaza a toda la curva de aislamiento del divisorio. En la tabla 1 se dan valores de atenuación global Rw de algunos muros tomados de la literatura especializada. No debe entenderse que este es un índice operable, es decir que si se lo restara a un nivel sonoro resultaría el nivel del otro lado. Lamentablemente esta operación es incorrecta y sólo sirve para calificar a un muro y compararlo con otro. Tabla 1 Indices de reducción acústica compensado de algunos muros Es interesante de todos modos, una aplicación de este índice. Puede relacionárselo con la comprensión de la palabra: en la tabla 2 se muestra la vinculación entre valores de Rw y la percepción de la comprensión de la palabra hablada cuando al muro se lo interpone entre quien habla y quien escucha. Se puede en consecuencia, tener esta relación como parámetro de diseño aislante. Tabla 2 Indices de reducción acústica compensado y percepción de la palabra hablada Por lo visto, es razonable suponer que el mayor problema se presenta en la componente vidriada de una fachada. Un vidrio de 3 mm de espesor tiene un valor global de atenuación Rw = 30 dB y uno de 6 mm de espesor, Rw = 32 dB. Ambos muy inferiores a los muros de obra húmeda mostrados en la tabla 1. Para acompañar a un muro en una fachada, deben emplearse doble vidriados. Con paños de espesores de 3 y 6 mm, la atenuación global depende fuertemente de la separación entre paños. Se ve en la figura 2, que para tener índices Rw compatibles con la obra húmeda, debe contarse con separaciones de por lo menos 4 cm. Esto permite desacoplar un paño del otro. Como esta solución constructiva debe efectuarse en obra, deberá incorporarse un elemento absorbente de la humedad (silica gel) para evitar empañar las caras interiores. Figura 2 – Indice Rw de doble vidriados La curva supone que los vidrios están perfectamente sellados, por lo que no habría pasos de sonido por separaciones, por pequeñas que fueran. Si las superficies vidriadas tuvieran que abrirse, debería ser mediante sistema basculante o con hojas de abrir, evitando las deslizables comunes, ya que no logran cierres hermético. Finalmente, las cortinas de enrollar generan plenos con escasa atenuación. Para mejorar este problema acústico, es recomendable incorporar un material absorbente (por ejemplo, espuma de poliuretano) en las caras interiores y reforzar la caja de ese pleno si no fuera debidamente aislante. Los divisorios interiores de la vivienda deberán también cumplir con una aislación suficiente para lograr la privacidad deseada. Normalmente son divisorios livianos, muchos de ellos sobre la base de placas de yeso-cartón (gypsum board) de las varias marcas disponibles en el mercado. La combinación mínima que se ejecuta es de dos placas, una a cada lado de los montantes metálicos de unos 70 mm de espesor. Usualmente se le incorpora lana de vidrio en el espacio interior, logrando un incremento de atenuación. Tal como se comentó en nota anterior, debe distinguirse los materiales aislantes y absorbentes. En un divisorio de este tipo, el elemento aislante es la placa de yeso-cartón, mientras que la lana de vidrio es absorbente. Para incrementar la atenuación sonora, debe incorporarse una o más placas de yeso-cartón o un barrier (vinilo de alta densidad). En la tabla 3 se dan valores globales de aislamiento de combinaciones de este tipo de solución constructiva tomado de informes oficiales de laboratorios oficiales (INTI y LAL-CIC). Tabla 3 - Indices de reducción acústica compensado de algunos divisorios livianos El elemento barrier incorporado en el último de los divisorios es una capa flexible de vinilo de alta densidad (5 kg/m2) que por sí mismo tiene un índice Rw = 31 dB. Nuevamente en este tipo de divisorios, debe lograrse hermeticidad en los encuentros con los otros muros y evitar perforaciones como por ejemplo, para incorporar cajas de luz. Es recomendable que no haya cajas enfrentadas (cada una al servicio de las habitaciones a cada lado del divisorio). Si se opta por un divisorio con barrier, no discontinuarlo y hacerlo pasar por detrás de cada caja. Finalmente, las puertas no deben tener menos capacidad aislante que la del divisorio en el que se amura. O bien se la ejecuta con paños de madera de mayor espesor que el de las puertas placa típicas con alma de nido de abejas o bien se las refuerza con el mismo barrier comentado. Los cierres deben también ser herméticos y emplear burletes de neopreno para asegurar esa hermeticidad. Otro aspecto que usualmente se presenta en las viviendas colectivas de varios pisos, es el impacto del caminar sobre un solado y cómo se percibe en el piso de abajo. Una alfombra disminuye este problema y con un bajo alfombra de yute o similar, lo disminuye aún más. Estas son las soluciones que dependen de las posibilidades y buena voluntad del vecino del “piso de arriba”. Existe una solución más técnica pero que debe implementarse durante la obra: los llamados pisos flotantes. Consisten en colocar un material debajo del contrapiso, capaz de absorber esos impactos. Así queda el entrepiso y el solado “flotando” sobre ese material con menor capacidad de transmitir el impacto a la estructura del edificio y en consecuencia, menor eficiencia para irradiar el ruido hacia la planta inferior e incluso a otros, si el impacto fuera fuerte (caída de objetos). Los materiales aptos son las lanas de vidrio y el poliestireno expandido especialmente diseñados al efecto, ya que los inadecuados no solucionan el problema y casi puede decirse, que ni modifican los molestos impactos. En este tema como en los relacionados con los temas de aislamiento y absorción sonora, siempre es recomendable acudir al experto o a la empresa especializada.
Tabla 1
Tabla 2
Tabla 3
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